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jueves, 24 de abril de 2014

El Sobaco Iván


El zobaco Iván era un sobaco que se destacaba por chivar.
Chivaba, chivaba, chivaba y todos hacía enojar.
Chivaba en días de frío, chivaba en días de calor,
chivaba en la ducha y en un ciclomotor.

Un día Iván se canso.
Se fue al baño y se afeitó.

Pasaron los días y no chivó.
Iván se sentía mejor.
Los demás sobacos ya no lo querían
puesto que Iván ahora,
era sólo una axila...


FRICCO

El Foco Puto

Él era un foco como todos los demás focos,
"selfie" de Foquito
la simple sensación de introducirse en los foqueros
mucho asco le daba, en cambio la idea
que por popa le introduzcan cosas le encantaba.

-Foco puto, foco puto.
Los otros focos le gritaban,
pero a este foquito valiente, no le interesaba.

Luego de que mucho se reventara
Foco Puto, como le decían funcionaba y funcionaba.
Pasó el tiempo y de la casa nadie quedaba.

Foco puto solo se quedó. Abandonado.
De repente una mano su cubierta a coloreado,
al color rojo lo han cambiado, y un alambre le han atado.

-¿Qué ocurre?
se preguntó el foquito...
-Los del bulo aquí se han mudado,
respondió el Alambre Sadomasoquista,
que de Foco Puto se ha enrollado.

Y al fin, Foco Puto disfrutaba,
del alambre que en su pompa se enrollaba y a veces
despacito lo penetraba...

MORALEJA:
Jamás te rindas de ser vos mismo aunque te quedes solo/a,
tarde o temprano conseguirás y encontrarás tu lugar


FRICCO


La Silla Raúl

Raúl era una silla igual a todas
representación de la silla Raúl
slo único que le diferenciaba del resto
era que se tambaleaba.

Por su condición,
en ella solo gordas y gordos se sentaban.

Un día Raúl dijo basta,
y de tanto tambalear,
las colas de los gordos y las gordas
empezó a pellizcar.

Ya nadie se sentaba en la silla Raúl,
y la gente empezó a moverla de aquí para allá,
Raúl pensaba "me toman a la ligera".

En afán de estar tranquila se astilló,
y cada vez que la agarran o se sientan en ella,
la silla Raúl solemne, de todos se venga.

FRICCO

viernes, 24 de enero de 2014

Ulises, el hambriento

Ulises, de quien una y otra vez hablaré, no por insistencia sino por que él usa el tiempo como se le place, se encuentra husmeado en el refrigerador.
Es un poco confuso en su proceder, ya que lo mira por fuera imaginando que hay dentro. Mira sus costados, su parte superior, pero nunca dentro del refrigerador.

El vino que estaba buscando Ulises
En su afán de caer bien, él tiene en su poder una bebida del viñedo. Su vecino no lo sabe, pero Ulises es el viajero inescrupuloso de 1299, ese del que hablan las noticias. El mismo que desmembró a tres políticos e hizo guirnaldas con sus tripas y miembros, se haya con una botella de su mejor vino, sentado en su mesa.
Pero el Ulises del que les hablo ahora esta sentado frente a su refrigerador hace ya más de una hora. Se plantea la siguiente duda: "Si un mitómano dice que miente, ¿sigue siendo mitómano?"

No lo deja descansar, no lo deja entender nada más. Ulises ya no puede escuchar música, ya su aseo personal deja mucho que desear, sus amigos ya no lo invitan a salir ni a pasar a sus hogares, sus animales ya lo desconocen.
Han pasado cuatro horas ya desde que Ulises está sentado frente a su refrigerador.



FRICCO

martes, 21 de enero de 2014

¿Qué pensarán?

Digamos que por alguna razón extraña podemos oír los pensamientos de las cucarachas y otros insectos.
Hay cosas positivas y negativas. La mejor sin dudas es saber qué planean, la peor sin dudas es oírlas aparearse.
Deben merodear por aquí
En uno de esos días, oyendo un saltamontes gritar por el ruido de los autos, nos encontramos caminado entre cuarenta y ocho mosquitos completamente confundidos porque uno de ellos contrajo sangre de un gordo. La sangre de gordos para los mosquitos es como el Sida para los humanos, los debilita por el exceso de grasas y proteínas. Seguimos con la caminata y prestamos atención a la mosca que esta sobre la caca, la está chupando mientras se pregunta si hay o no vida en otros planetas, o mejor dicho: en otras excreciones.
Es muy interesante que para todo este periplo, los únicos seres que nos acompañaron en silencio son las cucarachas. Allí están, oyéndonos, mirándonos, con la mirada fría y las antenas en movimiento, tranquilas, parsimoniosas, deseando ser hormigas, deseando ser langostas, deseando ser.



FRICCO

lunes, 20 de enero de 2014

Ulíses del tiempo

El extraño caso del señor que esperaba.

Ulises, según historiadores
Ulises es (o era) un señor que esperaba. Esperaba por todo, por la comida, por el Internet, por mirar el colectivo, por su señora, por sus hijos, etcétera; pero algo no esperaba: la muerte.
Era el año 1678, en esa época no había aviones, barcos, autos, Internet ni ciudades con autopistas, costaneras o grandes avances en los celulares, pero sí había algo, había un Ulises. A decir verdad "el" Ulises, por una cuestión espacio temporal, Ulises existía primero en 1678, luego en 2016 clamado por multitudes y por último en el tedioso año 3 a. C. Tedioso porque ese año él se convertiría en el tercer hombre deborado por un león.

En fín, lo que nos importa es el Ulises de aquí y ahora, el que espera.
Hoy está esperando una sensación nueva, espera la sensación de morir o de sentirse vivo, en ambos casos será definitoria.

Ulises, sentado, desnudo en el patio, reflexiona:
"Nunca más, solo esta vez. Mi gente está enterrada y por fin a salvo de todo. 
Mi señora vendrá en cuestión de minutos. ¿que hago ahora?....esperaré"

Un apático cuervo irrumpe la clemencia de Ulises con el apuro. Lo mira fijamente, en ese preciso momento oye un crujido, un molestísimo ruido que nunca oyó antes pero le resulta familiar.Como si alguien aplaudiera las manos, o rompiera un madero.
Ulises recuerda que hace muy poco tiempo él solamente recorría los parques de mañana, quizás muy temprano de mañana, ya que solamente ancianos y ocasos él veía.
El ruido cambiaba de lugar. Se repetía y profundizaba. Ulises, por más tranquilo que estuviera, sentía pánico; pero no le remordía nada lo ocurrido, sentía el calor y nada más.

"Un grupo de rescate, seguro es eso, ¿qué hago? ¿me apuro o espero?"

Es lo que llegó a pensar Ulises, quien poco a poco se retiraba el cuchillo del pecho, mientras el calor del mediodía le daba de lleno en el rostro por culpa del reflejo en el azulejo, azulejo que intentaba cubrir los resto de su familia, a quien él ya había ajusticiado.

FRICCO