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miércoles, 11 de marzo de 2015

de paupérrimos en peor

Ulises, ese gran bastardo hecho añicos.


Usa a la gente, presta cosas y después llora por doquier su devolución. En este viaje se volvió petiso y deforme. Es quizás un empijoncito a la mierda más que te da la vida.
Debe sentirse muy cómo aquí, en 1789, vive del empleo temporal de un bucanero. Ahorra en su vestir pero su farra es conocida, se cree bravucón por su andar, pero todos creen que eso ya ha de acabar.

Adelaida es la mujer del bucanero. en la zona donde vive tenía fama de prostituta. historias de hijos no reconocidos y vendidos a extranjeros (el claro color de su cabello era muy valorado en esas épocas), escapadas sexuales con políticos y ahora, la veían hablar muy seguido con Ulises, quien  no siempre tuvo mala fama.

En una desdichada noche de salida, Ulises se emborracha (una vez más) y sale a pasear. Borracho, extrapolado y engreído por su última conquista femenina queda cegado ante las luces de la noche y cae desplomado.

Nunca más despertaría.

Un carruaje retrasado en su andar, lo arrollaría y desmenuzaría, partiendo su cuerpo en dos.


FRICCO

miércoles, 26 de marzo de 2014

Ulises del tiempo - La vez que supo verse lejos


Sin saberlo a ciencia cierta, se rumorea que Ulises, el intrépido viajante de las épocas se vio entrometido en una riña. En el año 980 a.C., en las Tierrras Planas del Oriente Medio... aclaro. En aquellos días, las luchas de los humanos de resolvíand emaneras más certeras, hsta que uno no moría, el otro estaba equivocado, o no.
Ulises, quien en esa era fue un vendedor de pollos, hacía su negocio mediante la negligencia, vendía pollos viejos y en mal estado, llegado el momento cambiaba de rubro y lugar de venta. Una vez, le vendió un chancho a un ciego, diciendo que era una raza superior de patos. Otra vez, Ulises adosó un papel a una rana, diciendole a un niño que eso era un juguete del futuro. Y así muchas otras historietas.
Las estafas de Ulises, del tiempo remoto llegaron abruptamente a su fin el día que un domador de jaguares del circo que recién llegaba a la ciudad lo confundió. ¿Con quien? Con el Ulises del Mediterráneo, un seductor inigualable, quien había osado una vez tratar de llenar de su amor al abella Aureola de Madagascar, la mujer del domador. Ése Ulises (el seductor) escapó, disfrazado de amuleto gigante, dentro del circo.
El mismo día que El Circo Frenético de Lez Trupéz arribo a las Tierrras Planas del Oriente Medio, Ulises el seductor sigió sigilosamente a Piersorrié, el domador de jaguares.
Si sólo Ulises del Tiempo 980 a.C. hubiera sido honesto y no se hubiese empesinado en venderle a un señor gordo de mal carácter un tranquilizador de ladrones, y si tan solo no hubiera gritado el domador "Ille dertrie morge" ("te voy a matar, maldito" en idioma de Tierras bajas, de dodne era oriundo el domador Piersorrié), si tan sólo el puñal que blandía Ulises el seductor no hubiese brillado...Quizás, quizás el reflejo no hubiese llamado la atención (y distraído) a ulises del tiempo, el estafador.... el mismo momento en el que se empezaba a aplastar su cabeza por la fuerza del impacto del puño gigante del domador....
En ese mismo momento, en ese mismo instante.... cuenta la leyenda que Ulises comprendió al verse a sí mismo morir, que la maldición del domador empezaba allí, por siempre...en el pasado, el presente y el futuro...

FRICCO 

domingo, 2 de febrero de 2014

Like, se te ve lejos

En un día normal, Ulises acaba de ver cómo se prende fuego él mismo, 58 años más viejo.
¿Cómo ocurrió esto? Recordemos que Ulises es un viajero del tiempo, y que, por ende, él vive al mismo tiempo en diversas épocas de la humanidad.

Foto de la reja con posible forma fálica
"¡Tiene forma de pene!, ¡tiene forma de pene!" exclamó el viejo Ulises, frente al dueño de una casa. Ergo, fe mutilado con indiferencias.
Hasta que una turba enfurecida por la acusación, lo ultrajó, lo impregnó de nafta y/o combustible y lo incineró. Eso si, ante la atenta mirada de Ulises versión 58 años más joven, quien iba junto a su madre de esa epoca, quien intentaba taparle los ojos, allá, por el año 2008.



FRICCO

viernes, 24 de enero de 2014

Ulises, el hambriento

Ulises, de quien una y otra vez hablaré, no por insistencia sino por que él usa el tiempo como se le place, se encuentra husmeado en el refrigerador.
Es un poco confuso en su proceder, ya que lo mira por fuera imaginando que hay dentro. Mira sus costados, su parte superior, pero nunca dentro del refrigerador.

El vino que estaba buscando Ulises
En su afán de caer bien, él tiene en su poder una bebida del viñedo. Su vecino no lo sabe, pero Ulises es el viajero inescrupuloso de 1299, ese del que hablan las noticias. El mismo que desmembró a tres políticos e hizo guirnaldas con sus tripas y miembros, se haya con una botella de su mejor vino, sentado en su mesa.
Pero el Ulises del que les hablo ahora esta sentado frente a su refrigerador hace ya más de una hora. Se plantea la siguiente duda: "Si un mitómano dice que miente, ¿sigue siendo mitómano?"

No lo deja descansar, no lo deja entender nada más. Ulises ya no puede escuchar música, ya su aseo personal deja mucho que desear, sus amigos ya no lo invitan a salir ni a pasar a sus hogares, sus animales ya lo desconocen.
Han pasado cuatro horas ya desde que Ulises está sentado frente a su refrigerador.



FRICCO

lunes, 20 de enero de 2014

Ulíses del tiempo

El extraño caso del señor que esperaba.

Ulises, según historiadores
Ulises es (o era) un señor que esperaba. Esperaba por todo, por la comida, por el Internet, por mirar el colectivo, por su señora, por sus hijos, etcétera; pero algo no esperaba: la muerte.
Era el año 1678, en esa época no había aviones, barcos, autos, Internet ni ciudades con autopistas, costaneras o grandes avances en los celulares, pero sí había algo, había un Ulises. A decir verdad "el" Ulises, por una cuestión espacio temporal, Ulises existía primero en 1678, luego en 2016 clamado por multitudes y por último en el tedioso año 3 a. C. Tedioso porque ese año él se convertiría en el tercer hombre deborado por un león.

En fín, lo que nos importa es el Ulises de aquí y ahora, el que espera.
Hoy está esperando una sensación nueva, espera la sensación de morir o de sentirse vivo, en ambos casos será definitoria.

Ulises, sentado, desnudo en el patio, reflexiona:
"Nunca más, solo esta vez. Mi gente está enterrada y por fin a salvo de todo. 
Mi señora vendrá en cuestión de minutos. ¿que hago ahora?....esperaré"

Un apático cuervo irrumpe la clemencia de Ulises con el apuro. Lo mira fijamente, en ese preciso momento oye un crujido, un molestísimo ruido que nunca oyó antes pero le resulta familiar.Como si alguien aplaudiera las manos, o rompiera un madero.
Ulises recuerda que hace muy poco tiempo él solamente recorría los parques de mañana, quizás muy temprano de mañana, ya que solamente ancianos y ocasos él veía.
El ruido cambiaba de lugar. Se repetía y profundizaba. Ulises, por más tranquilo que estuviera, sentía pánico; pero no le remordía nada lo ocurrido, sentía el calor y nada más.

"Un grupo de rescate, seguro es eso, ¿qué hago? ¿me apuro o espero?"

Es lo que llegó a pensar Ulises, quien poco a poco se retiraba el cuchillo del pecho, mientras el calor del mediodía le daba de lleno en el rostro por culpa del reflejo en el azulejo, azulejo que intentaba cubrir los resto de su familia, a quien él ya había ajusticiado.

FRICCO