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| representación de la silla Raúl |
era que se tambaleaba.
Por su condición,
en ella solo gordas y gordos se sentaban.
Un día Raúl dijo basta,
y de tanto tambalear,
las colas de los gordos y las gordas
empezó a pellizcar.
Ya nadie se sentaba en la silla Raúl,
y la gente empezó a moverla de aquí para allá,
Raúl pensaba "me toman a la ligera".
En afán de estar tranquila se astilló,
y cada vez que la agarran o se sientan en ella,
la silla Raúl solemne, de todos se venga.
FRICCO

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